Recuperación do morrazo somerxido: cuando el mar también pide auxilio

No recuerdo exactamente qué día fue. Sólo sé que buceaba con ganas de respirar hondo, pero lo que encontré bajo el agua fue otra cosa. Fue basura. Redes, latas, plásticos. Y entre todo eso, vida. Pequeña, resiliente, agarrándose a lo que puede, como hacemos muchos cuando la marea se pone brava.
Fue así como llegué a “Recuperación do Morrazo Somerxido”, un proyecto que, más que limpiar, devuelve la dignidad al mar. Lo impulsa Buceo Rías Baixas, pero lo sostiene algo más profundo: el amor. Amor al agua, a los fondos marinos, y a lo que fuimos cuando el mar aún era nuestro refugio, no nuestro vertedero.
Me emocionó saber que no solo hacen limpiezas submarinas, sino que también montan exposiciones educativas al aire libre y talleres de recuperación de residuos. Enseñan, muestran, y lo hacen bonito. Como cuando alguien que te quiere no solo te cuida, sino que además te explica por qué.
No sé si es porque crecí en Galicia o porque llevo años reconciliándome con el mar, pero este tipo de iniciativas me tocan. Me recuerdan que proteger no es solo evitar el daño, sino devolver lo que hemos quitado. Y que amar también es recoger lo que otros dejaron tirado.
Hay algo muy poderoso en sumergirse con la intención de sanar. No solo al mar, sino a una misma. Y en cada botella que sacan, en cada red que quitan, en cada taller con niños o mayores, hay un gesto de resistencia. De esperanza. De futuro.
Porque el futuro no se construye sólo con tecnología. Se construye con cariño, con conciencia, y con un neopreno mojado.

Deja un comentario