
El otro día Marga me decía »Nunca me ha gustado demasiado la arena.
Será por lo que me cuesta moverme, por ese miedo invisible a quedarte sola mientras los demás corren hacia el agua.
Será por los años en los que lo que más me costaba no era andar… sino pedir ayuda.»
Pero este verano es distinto.
Porque hay un mapa en mi cabeza.
Porque hay sillas anfibias.
Porque hay pasarelas que no son favores, sino derechos.
Y porque hay cuerpos —como el suyo— que también merecen broncearse sin ansiedad.
En Galicia y Asturias, cada vez más arenales están diciendo “sí” a la accesibilidad. No todos tienen todo (ni falta que hace), pero sí algo clave: la intención de incluir. Aquí te dejo algunas playas donde se puede estar, disfrutar y no tener que pedir perdón por ocupar espacio:
🏖 Playas accesibles en Galicia:
- Praia América (Nigrán) – pasarelas, baños y silla anfibia con asistencia.
- Samil (Vigo) – la más equipada: duchas, parking, silla anfibia y personal de apoyo.
- O Vao (Vigo) – acceso cómodo, sombra adaptada y apoyo de socorristas.
- A Rapadoira (Foz) – con distintivo de calidad y servicio de asistencia.
- A Ladeira (Baiona) – pasarela y zona reservada con sombra.
🏖 Playas accesibles en Asturias:
- San Lorenzo (Gijón) – acceso directo, baño adaptado y zona reservada.
- Poniente (Gijón) – silla anfibia, muletas anfibias y personal de apoyo.
- La Espasa (Caravia/Colunga) – accesos cómodos, duchas adaptadas.
- Rodiles (Villaviciosa) – pasarela y zona accesible, aunque sin asistencia.
- Salinas (Castrillón) – acceso adaptado, parking y zona específica.
Y esto no es solo una lista. Es una declaración.
Porque el ocio también es un derecho.
Porque no queremos quedarnos en casa esperando a septiembre para sentirnos seguras.
Y porque nuestros veranos también merecen olor a crema solar, agua fría y conversaciones bajo la sombrilla.
Este blog va por todas las veces que nos dijeron mejor no vengas, no está adaptado.
Y por todas las veces que dijimos ya encontré una playa donde sí me quieren.
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