Las búsquedas del amor:

Cuando Google nos susurra lo que realmente queremos

Hoy me dio por buscar en Google “amor”. No lo hice por una cuestión romántica, ni por esperanza de encontrar la fórmula secreta, sino simplemente por curiosidad. Como si el buscador de Google pudiera ser un oráculo que, de repente, te suelta respuestas que ni tú sabías que tenías.

Y, vaya sorpresa. En vez de encontrar definiciones de lo que se supone que debe ser el amor, encontré algo que no esperaba: un ranking con las comunidades autónomas que más buscan esa palabra en Google. Y las tres primeras me sorprendieron:

🥇 Baleares 🥈 Galicia 🥉 País Vasco

No estaba Madrid, ni Barcelona. Y eso me hizo pensar que, a veces, el amor se busca más en lugares tranquilos, donde las prisas no son tan importantes y donde el corazón tiene espacio para buscar sin estrés. Pero claro, el amor no se busca solo en Google. También lo buscamos todos los días, en las pequeñas interacciones de la vida cotidiana.

Yo, por ejemplo, busco a alguien que me lleve la contraria de vez en cuando. No es que me guste pelear, pero cuando tengo la regla y se me antoja esa pizza o esa hamburguesa que no debería comer, lo que en realidad busco es que alguien me diga “Hoy no, Andrea, no te va a hacer bien”. Quiero ese “no” que me ayuda a mantenerme en el camino, aunque mi mente y mis hormonas estén de rebelión.

Lo curioso es que, a veces, bromeo con mis amigas sobre cómo sería tener ChatGPT en la televisión: «Buenas noches, amor. ¿Te preparo la cena?» Nos reímos con la idea, pero detrás de la broma hay una verdad incómoda: no es eso lo que realmente queremos.

Queremos alguien que nos abrace sin motivo.
Alguien con quien discutir sobre qué película ver.
Alguien que te escuche sin darte consejos.
Y que esté ahí cuando no tienes nada que decir.
Ese alguien que te diga “no” cuando realmente lo necesitas. Ese que te desafíe, te ponga límites, y te ayude a ser mejor. No solo un espectador, sino un compañero que te acompañe, te entienda y te cuente las verdades que a veces no queremos escuchar.

El amor no es solo el que se muestra en las películas, ni ese que se ve en los matches de las apps. Es el que se teje en el día a día, en las pequeñas decisiones cotidianas, como decidir si te comes esa hamburguesa o no. Es el amor que nos hace ser mejores, aunque a veces nos duela.

Así que sí, Google me mostró algo interesante hoy, pero la verdadera búsqueda del amor no termina en una búsqueda en Internet. Empieza en el día a día, en esos momentos en los que necesitamos alguien que nos diga lo que necesitamos oír, no lo que queremos oír.


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