¿Por qué nos cuesta tanto mostrarnos feos en redes sociales?

Esta semana, mientras estaba en Twitch charlando con vosotros, me di cuenta de algo que ya venía rondándome la cabeza: el miedo a no estar «perfecta» en redes sociales se está apoderando de mi cabeza más de lo que me gustaría admitir. A mí, que siempre he sido la reina de las reflexiones filosóficas sobre amor, relaciones y cómo las aplicaciones de citas nos exponen a lo mejor y lo peor de nosotros mismos… ¡y resulta que hay algo que me cuesta reconocer! Las arrugas en la frente, esa papada que se me marca un poquito por la tiroides… y ¿qué me pasa ahora que me expongo más? Pues, siento como si cada vez fuera más difícil aceptar esos «detalles» que antes me importaban, pero que no me hacían sentir incómoda en el día a día.

Y, claro, la cosa no se queda ahí. He estado viendo a personas de mi edad, y hasta más jóvenes, haciéndose tratamientos estéticos cada vez más evidentes, y no hablo de un pequeño retoque, no. Hablo de cambios que casi te hacen preguntarte si estás mirando a la misma persona de antes. De repente, el «no estar tan mal» ya no parece suficiente. Todo tiene que ser perfecto, o al menos eso es lo que nos venden.

Pero, ¿por qué nos pasa esto? ¿Por qué nos cuesta tanto mostrarnos «feos» en redes sociales? La respuesta parece sencilla, pero tiene muchas capas. Vivimos en una era donde todo está idealizado, donde las fotos se filtran, se retocan y se editan. Donde la «perfección» se ha convertido casi en una obligación si quieres que te miren, te sigan, o simplemente te validen. Y, ¿sabéis qué? Este es el punto de inflexión en el que quiero que reflexionemos juntos. Porque, como os he dicho, hasta yo, que siempre he hablado con total sinceridad sobre lo que pienso y siento, no me he librado de esta presión. Es como si no pudiera permitirme estar «normal», por decirlo de alguna manera.

Al final, lo que más me molesta es la dicotomía de lo que predico y lo que siento: por un lado, soy la primera en promover la autenticidad, la aceptación, y el amor propio. Y por otro, estoy ahí, preocupada por cada línea de expresión que aparece en mi cara o cada cambio que noto en mi cuerpo. ¿Acaso todo lo que promuevo no vale para mí también? Esta contradicción es lo que quiero que discutamos, porque es un tema que atraviesa a mucha más gente de la que pensamos.

Así que, en resumen, aquí estamos todos en la misma lucha. Nos cuesta mostrarnos tal como somos, con nuestras imperfecciones y nuestras «cosas». Y aunque sé que la perfección en las redes es una trampa en la que todos caemos, no dejo de preguntarme: ¿Es que ya no se puede simplemente ser humano y mostrarlo sin que sea un tema de conversación?

Y aquí está el truco, ¿no? Al final, esas «imperfecciones» que tanto nos atormentan son las que realmente nos definen, nos hacen únicos, humanos. ¡Quién lo diría, eh! Porque en cuanto dejamos de ver esas arrugas, papadas, o lo que sea que nos incomode, como algo negativo y empezamos a verlas como marcas de experiencia, de vida vivida, las cosas cambian. Claro, no es fácil. Nadie nos ha enseñado a amarnos tal cual somos, y mucho menos en un mundo que te exige más y más de lo que ya eres.

Pero aquí va la clave: ¿quién nos dijo que lo perfecto era el estándar? ¿Acaso la autenticidad no tiene más valor que cualquier filtro o tratamiento estético? Yo apuesto por el ser real, por los momentos en los que te atreves a mostrarte tal cual, sin miedo a que tu imperfección sea vista como un defecto. Y sí, sé que a veces es difícil, pero, ¿y si esas imperfecciones son la verdadera belleza? Aquella que no depende de lo que ven los demás, sino de lo que tú eres realmente.

Así que, la próxima vez que te mires al espejo y pienses «esto no es perfecto», recuerda que lo que tienes frente a ti es una obra de arte, única e irrepetible. Y esa es la auténtica belleza que deberíamos estar celebrando, no la perfección inalcanzable de los filtros.

Porque, al final, ser humanos es nuestra verdadera maravilla.


Descubre más desde @Andreakierke_

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Descubre más desde @Andreakierke_

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo