Ayer se apagó el país. Literalmente. A las 12:00 me quedé sin luz mientras preparaba contenidos para el blog y Twitch. La última llamada que pude hacer fue a las 13:30. Y fui yo, desde un pequeño pueblo, quien avisó a mi entorno de que esto iba en serio. Me lo comunicó un voluntario de Protección Civil y lo confirmé más tarde en el ayuntamiento: estábamos ante un ciberataque.
Pero hoy no quiero hablar solo del apagón.
Hoy quiero hablar de la memoria selectiva de las redes.
He visto a mucha gente agradecer públicamente a la UME, a la Guardia Civil, a la Policía Nacional y a los voluntarios. Y está bien. Está precioso. Pero ojalá ese agradecimiento os dure más que el susto.
Porque estos cuerpos están siempre. Cuando hay incendios. Cuando hay inundaciones. Cuando nadie más llega, ellos llegan. Y no, no suelen salir en portada. Ni acumulan likes. A veces, ni sabemos que están ahí. Hasta que la luz se apaga.
Ayer, mil militares de la UME se desplegaron tras la activación del Nivel 3 de emergencias, a petición de varias comunidades autónomas. Madrid, Andalucía, Galicia, Castilla-La Mancha, Murcia… todas necesitaban ayuda urgente. Y ahí estuvieron. Llevando generadores, organizando suministros, asegurando hospitales. Junto a ellos, la Guardia Civil y la Policía Nacional se encargaron de mantener el orden, calmar a la población, y asegurar infraestructuras clave.
Así que sí, dadles las gracias hoy. Pero también recordadlo mañana.
Cuando toque decidir qué valoramos como sociedad.
Cuando haya que hablar de recursos, de reconocimiento, de condiciones.
Que no se os pase la gratitud con el trending topic.
Ni con la vuelta de la luz.
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