Lo que ellos ven claro y nosotras intentamos justificar

Lo que hombres y mujeres vemos (o no vemos) tras una cita

Estaba viendo un capítulo de Sexo en Nueva York cuando me hizo muchísima gracia algo que pasa —y que pasa constantemente también en la vida real—. Miranda había tenido una cita y, al día siguiente, Charlotte y Carrie estaban convencidas de que el chico la iba a llamar. Que sí, que claro que le había gustado. Que seguro era tímido. Que estaba esperando un poco. Que igual se le había estropeado el teléfono. Que bla, bla, bla.

Miranda, un poco cansada de los ánimos, le pregunta al novio de Carrie, Berger:
—¿Tú qué opinas?
Y él, sin pensárselo mucho, responde:
—No le has gustado.

Seco. Claro. Incómodo.
Pero, probablemente, cierto.

Y ahí fue cuando pensé en cuántas veces las mujeres nos contamos películas con tal de no aceptar el silencio como una respuesta clara.
Y también en cuántas veces los hombres leen ese silencio de forma directa, sin hacerse tantas preguntas.
No porque sean más listos. Sino porque han aprendido a proteger su ego sin necesidad de disfrazarlo.

Y no digo que esté bien. Digo que es diferente.

Dos formas de ver lo mismo

Las mujeres, por educación, por cultura o por hábito emocional, tendemos a buscar explicaciones amables. A pensar que si no nos han escrito, quizá es porque no han podido. O porque tienen miedo. O porque no se atreven.

Los hombres, por otro lado, tienden a pensar que si alguien no contesta es que no está interesada. Punto.
Y esta diferencia de percepción genera una brecha enorme: nosotras interpretamos señales desde el deseo de que las cosas salgan bien, ellos desde la lógica más básica de “si quiere, se nota”.

Nosotras analizamos emojis, pausas, tiempos de respuesta, frases ambiguas.
Ellos analizan acciones: te escribió o no te escribió.
Nosotras pensamos “quizá no puede”.
Ellos piensan “si quisiera, lo haría”.

Y ninguna está mal. Pero solo una de esas dos formas de ver la situación protege la dignidad sin necesidad de autoengaños.

¿Y si aprendiéramos a ver como ellos?

A veces, aceptar que no le gustaste es más sano que pasarte tres días preguntándote por qué no te escribió.
A veces, ser realista es más bonito que alimentar esperanzas que no llevan a ninguna parte.

No siempre la frialdad es falta de sensibilidad. A veces es autoprotección emocional.
Y no siempre la esperanza es ternura. A veces es miedo a mirar de frente lo que ya sabes.

Quizá es momento de que aprendamos algo del estilo directo masculino.
Y quizá ellos también puedan aprender de nuestra sensibilidad.
Pero mientras tanto… si no te ha escrito, no te está escribiendo.
Y eso también es una respuesta.


Descubre más desde @Andreakierke_

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Descubre más desde @Andreakierke_

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo