¿Puede el pasado impedirnos lo que podríamos ser?

A veces, la vida te presenta a alguien en el momento menos esperado. Un encuentro que parece simple, pero que, con el tiempo, te va dejando huellas. Hoy quiero hablar sobre eso, sobre cómo un simple café puede llevarnos a pensar en lo que realmente queremos, en lo que el destino nos ofrece, y en lo que, a veces, nos negamos por miedo a cruzar ciertas líneas invisibles.

El primer encuentro: nada más que un café

Recuerdo claramente el día en que nos conocimos. Yo había terminado una de esas relaciones que sientes que han llegado a su fin pero más tarde vuelves a intentar nuevamente, porque aún no lo has asimilado por completo. Él, por su parte, había dejado una relación importante unos meses antes. Pero en ese momento, yo no sentí nada fuera de lo común. Estábamos allí, compartiendo ideas, reflexiones, como dos personas que se encuentran en un punto similar en sus vidas. Y, por un instante, todo parecía encajar.

Las circunstancias cambiaron todo

Al principio, pensé que solo estaba disfrutando de una conversación agradable, pero semanas después comenzaron a surgir dudas que no tenía en ese momento. Resulta que él había trabajado con mi ex, mucho antes de que yo lo conociera. Y aunque no había absolutamente nada entre nosotros, esa historia del pasado empezó a nublar lo que estábamos viviendo en ese momento.

Las circunstancias fueron más fuertes que nuestra conexión. Y aunque no hubo nada inapropiado entre nosotros, él se sintió incómodo, como si estuviera cruzando una línea invisible, algo que no podía ignorar. Pensó que no podía seguir adelante porque esa historia pasada seguía rondando, esa conexión de su compañero de trabajo. Y aunque su preocupación estaba más relacionada con su respeto hacia esa relación anterior, no pude evitar preguntarme: «¿Y si nuestra conexión llega a ser más grande que su »relación» con su compañero? ¿No valdría la pena intentar explorar lo que estamos viviendo, sin que nada del pasado nos impida ser felices?»

La culpa, el miedo y la esperanza

En su mensaje, él me dijo que había hablado con su compañero, que había hecho lo correcto según sus valores. Y aunque le agradecí su honestidad, también sentí una punzada de tristeza. La tristeza de saber que, por algo ajeno a lo que realmente somos ahora, nuestra historia podría haber sido más que una bonita conversación de un día.

Es extraño cómo la culpa, el miedo y la preocupación por el pasado pueden tomar tanto espacio en nuestra mente, nublando lo que podríamos vivir en el presente. Porque la verdad es que, a veces, el pasado no debe dictar nuestro futuro. Las circunstancias cambian, las personas también, y el contexto de una relación no siempre debe ser tan determinante si lo que hay entre dos personas es real, genuino y claro.

Lo que quiero hoy: liberarnos de la culpa

Hoy, quiero compartir esto con él. Y también con cualquiera que se haya sentido alguna vez atrapado en una historia pasada que le impide explorar lo que podría ser algo más. Quiero decirte, a ti, que las conexiones no deben ser limitadas por lo que ocurrió antes. Todos tenemos un pasado, pero el presente es lo que realmente cuenta. No deberíamos permitir que el peso del pasado nos impida descubrir lo que podemos ser, juntos o por separado.

Se puede explorar lo que tenemos sin sentirnos culpables. Sin pensar que el pasado es un obstáculo que no podemos sortear. La vida es lo que vivimos ahora, no lo que sucedió antes.

Al final, lo que quiero decir es que no siempre debemos dejar que el pasado decida lo que podemos vivir. Las historias, los sentimientos, las conexiones… son algo que se construye día a día, sin tener que cargar con lo que ya fue. A veces, lo más bonito de una relación está en cómo crece, cómo evoluciona, cómo se libera de los lastres que el tiempo y las circunstancias le imponen.

Lo que realmente importa es lo que somos ahora, lo que compartimos en este momento. Y aunque el miedo, la culpa o el respeto por lo que fue son cosas que no podemos ignorar, no debemos dejar que nos impidan explorar lo que podría ser. Porque la vida no está en lo que fue, sino en lo que puede llegar a ser.

Porque el presente, al final, es lo único que realmente tenemos.


Descubre más desde @Andreakierke_

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Descubre más desde @Andreakierke_

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo