La hipervigilancia en apps de citas:

Cuando desconfiar se vuelve la norma

Llevo cinco semanas en MDDate y hoy, por primera vez, he conocido a alguien que parece ser real. Después de interactuar con unos 15 perfiles en este tiempo, 14 han resultado ser falsos. Esto me ha hecho desarrollar una hipervigilancia extrema: analizar cada palabra, cuestionar cada foto y sospechar de cada interacción. Y no es para menos, cuando la norma es el engaño, el cerebro se adapta y empieza a operar en modo defensivo de forma automática.

La hipervigilancia es una respuesta natural cuando el entorno nos expone repetidamente a riesgos o engaños. Nuestro cerebro, en su afán de protegernos, entra en un estado de alerta constante. En un contexto como el de las aplicaciones de citas, donde la mayoría de los perfiles pueden ser estafadores o catfish, este estado de alerta se refuerza día tras día. La mente empieza a buscar patrones de fraude en lugar de señales de autenticidad, lo que puede llevar a dudar incluso de aquellas personas que sí son genuinas.

Hoy, cuando este perfil no mostró indicios de ser falso, en lugar de relajarme, mi primera reacción fue atacarlo con preguntas. Mi cerebro ya estaba programado para encontrar la trampa. Él lo tomó con humor, pero yo me di cuenta de lo que hace estar expuesto tanto tiempo a la mentira: crea una barrera emocional difícil de bajar.

Este es el problema de la exposición prolongada a un entorno hostil: el instinto de supervivencia nos vuelve más reactivos y desconfiados. En un mundo donde la mayoría de los perfiles son falsos, la desconfianza se vuelve la única estrategia viable. Pero, ¿qué pasa cuando aparece alguien real? ¿Cómo logramos desactivar el modo de alerta sin perder la capacidad de protección? Esa es la cuestión que sigue en juego.


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